Una fiera enjaulada en una canción. “I’M JUST A PRISONER” (1970), Candi Staton

 Fol1El primer LP de Candi Staton en solitario es sin duda una de las cimas artísticas de eso que se llamó –y se sigue llamando– “southern soul”. Compuesto por varios singles publicados por la cantante en el sello FAME en el período 68-69 y por algunos temas grabados específicamente para el álbum, I’M JUST A PRISONER… no solo sirvió para dar a conocer a la Staton, sino que la convirtió por la vía rápida en reina del soul sureño, entronizada por el tema que da título a la colección y por el majestuoso envoltorio sonoro diseñado por el productor Rick Hall, el mítico “Muscle Shoals Sound”; ese sonido que Aretha Franklin y Jerry Wexler se llevaron bajo el brazo de FAME a ATLANTIC (de Alabama a Nueva York) y que el tiempo convertiría en referente y estándar de la mejor música negra hecha en el Sur.

Staton recaló en FAME en el año 67 de la mano de uno de los artistas más destacados del sello amén de figura indiscutible del country-soul, el gran Clarence Carter, quien además de descubrirla se convertiría poco después en su marido. Rick Hall, el productor y dueño del sello/estudio, reconoció de inmediato el talento en bruto de la jovencita y decidió darle la oportunidad de iniciar una carrera en solitario poniendo a su disposición a los mejores songwriters y, cómo no, a la mítica house-band de FAME; en realidad, en los diferentes cortes del álbum son dos las secciones rítmicas que respaldan a la Staton, ambas de un nivel absolutamente fuera de lo común: la formada por los legendarios The Swampers, y la liderada por el teclista Clayton Ivey, que sucedería a los primeros cuando estos dejaron FAME  a mediados del año 69 para fundar su propio estudio.

Lo primero que cabe destacar en el álbum es, cómo no, la voz de la Staton: una cantante poderosísima, con un estilo crudo, sin pulir, y una fuerza y naturalidad en el fraseo a la altura de las más grandes, estoy pensando de nuevo en Aretha. Una voz excepcional que está capturada de forma maravillosa por el mago Rick Hall, con un punto de distorsión y saturación en los picos más intensos que hacen que la grabación transmita una asombrosa sensación de espontaneidad. Y tras la Staton, ese magnífico tejido sonoro conocido como el “Muscle Shoals Sound”: unos arreglos de teclado y vientos de una elegancia única que, desde la pequeña población de Alabama, irrigarían toda la música grabada en el sur vía Memphis (no se pueden comprender los logros de AMERICAN, GOLDWAX o HI sin el precedente de Rick Hall); una pareja bajo/batería de una prestancia y versatilidad abrumadoras; una guitarras tan austeras como brillantes a la hora de subrayar el matiz southern, unos coros exquisitos y cargados de fervoroso sentimiento… Estamos, en definitiva, ante uno de los mayores logros artísticos y técnicos de la historia de la música negra, un sonido del que se puede decir sin miedo aquello de “clásico”, como lo prueba su evidente vigencia cuando escuchamos cualquiera de los discos salidos de FAME en los años de esplendor del estudio.

En cuanto al material, en el álbum hay un poco de todo y siempre de una calidad excepcional: medios tiempos gloriosamente sureños –”Someone you use”–, preciosas baladas de marcado acento country –”Another man’s woman, another woman’s man”, compuesta por Dan Penn–, emocionantes revisiones de clásicos del género –la impresionante versión del “That’s how strong my love is” popularizado por Otis y O.V. Wright– , up tempos en los que se imponen los ritmos funk –la maravillosa “Sweet feeling” o el “Get it when I want it” que más tarde grabarían Ike & Tina en el estupendo WORKING TOGETHER–…

Y sobresaliendo entre todas las piezas de la colección, ese clásico instantáneo titulado “I’m just a prisoner (of your good loving)”, sin duda uno de los hitos artísticos en la carrera de la Staton, además de la canción que la convirtió en estrella al alcanzar ventas millonarias. El tema, que fue escrito especialmente para ella por George Jackson y ocupó la cara A su cuarto single para FAME, lo tiene todo, incluida una majestuosa apertura con la guitarra de Joe South derramando esencias sureñas mientras la cantante va adquiriendo la temperatura emocional necesaria para regalarnos una interpretación devastadora. La Staton, verdaderamente una fiera enjaulada en una canción, utiliza a voluntad todos los recursos a su alcance, enronqueciendo la voz en los graves, desgarrándola en los agudos, e imprimiéndole al tema –que narra una tortuosa relación sentimental– una fuerza emotiva torrencial que el trabajo de los músicos encauza y propulsa de manera magistral. Lo dicho, un clasico instantáneo que hoy sigue manteniendo completamente intactas sus propiedades revientapistas.

Así pues, un disco imprescindible, perfecto tanto para acercarse a la Staton, –una de las mejores cantantes de la edad dorada del soul por méritos propios­–, como para adentrarse en el inmenso legado artístico del productor Rick Hall y los suyos, quienes escribieron, desde una pequeña población de menos de diez mil habitantes en el estado de Alabama, uno de los capítulos más deslumbrantes de la historia de la música negra norteamericana.

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One Response to “Una fiera enjaulada en una canción. “I’M JUST A PRISONER” (1970), Candi Staton”
  1. Wonderful content, thanks a lot !!

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